Hoy queremos visibilizar una situación que ya no se puede seguir naturalizando.
Se adeudan cinco mudas de ropa de trabajo, con promesas reiteradas de una licitación que nunca se concreta. Pero el problema no termina ahí: las condiciones en las que hoy desempeñan sus tareas los trabajadores municipales son inhumanas.
No solo hablamos de la falta de indumentaria adecuada, sino también del estado crítico de las maquinarias, herramientas y del parque automotor, que representan un verdadero riesgo para la seguridad de cada trabajador.
Frente a esta realidad, los compañeros han decidido no continuar trabajando en estas condiciones precarias. Esta medida no es un capricho, es una necesidad.
Se va a seguir reclamando hasta obtener una respuesta concreta del Ejecutivo y soluciones reales.
Porque trabajar dignamente no es un privilegio, es un derecho.