Dura negociación salarial entre el municipio de Bariloche y el Soyem

Desde el sindicato que representa a los trabajadores adelantaron que quieren llegar a un acuerdo este mes con el Ejecutivo. La pretensión rondaría el 25 por ciento de aumento.

Los trabajadores municipales siguen a la espera de acordar una recomposición en sus salarios, que los acerque a un porcentaje equivalente a la inflación anual. La paritaria se mantiene abierta desde hace semanas sin avances mayores y con diferencias notorias entre el Soyem y el gobierno, pero el reciente acuerdo a nivel provincial, con subas que varían entre el 22 y el 25%, obligaron a acelerar la negociación.

El secretario general del Soyem, Ernesto Losert, dijo que los aumentos en la administración provincial “que otorgó la gobernadora” (por Arabela Carreras) establecen “una pauta que sirve de referencia” para el municipio. Dio a entender que las subas a la provincia “no  calmaron del todo el malestar de la gente, por ejemplo entre los profesionales de Salud”, pero sirven para precipitar una definición en el ámbito local. Dijo que este mes deberían cerrar un acuerdo, para cobrarlo con los salarios de octubre.

Losert no quiso hablar de porcentajes y sugirió que aventurar un número podría entorpecer la negociación. Reconoció que la situación económica municipal no es holgada y valoró el esfuerzo de pagar los salarios en forma puntual durante los siete meses de pandemia. Pero señaló que los trabajadores ya perdieron el año pasado con aumentos que quedaron “entre un 15 y un 20% debajo” del costo de vida y este año aspiran al menos a empatar con la inflación, que ubicó “en torno al 30%”.

La masa salarial del municipio es actualmente de 110 millones de pesos por mes “netos”, que se convierten en 135 millones con las cargas sociales. “Siempre vemos los números y sabemos que gestionar en estas condiciones es muy difícil porque falta el ingreso principal de la ciudad que es el turismo”, dijo Losert.

 La masa salarial del municipio es actualmente de 110 millones de pesos por mes “netos”, que se convierten en 135 millones con las cargas sociales. “Siempre vemos los números y sabemos que gestionar en estas condiciones es muy difícil porque falta el ingreso principal de la ciudad que es el turismo”, dijo Losert.

El dato

135
millones de pesos es la masa salarial bruta mensual de la Municipalidad de Bariloche.

Aclaró que “no todas las ciudades sufren la misma situación” y opinó que el municipio de Bariloche debería recibir asistencia más fluida de la Nación y la provincia. Imaginó por ejemplo “un ATN mensual de equis monto asegurado hasta salir de la crisis”.Por allí pasaría uno de los ejes que se discuten en paritarias, para dar viabilidad a un aumento de haberes.

Losert afirmó que hoy un trabajador del municipio en la categoría inicial cobra un salario de bolsillo de 37.000 pesos. La última mejora aplicada fue una suma fija remunerativa de 2.000 pesos, antes del inicio de la pandemia, que en el mejor de los casos representó un incremento del 5%. Eso significa que hoy lo pretendido por el gremio no bajaría del 25%. Esa cifra espantó en un principio al gobierno municipal, pero se habría tornado menos inverosímil a partir del aumento otorgado por la provincia.

Losert admitió que ese acuerdo los “reposicionó”. Dijo que su aspiración es firmar una nueva suba para los municipales este mes, dejar la paritaria abierta y confirmar todo lo actuado antes de fin de año con una asamblea, a pesar de que hoy suena impensable, por razones sanitarias.

Rechazo a las sumas fijas

Siempre con la prevención de no romper la confidencialidad de las reuniones que mantiene con el jefe de Gabinete Marcos Barberis y su segunda Marcela Abdala, el dirigente del Soyem dijo que aspiran a pactar una suba “por porcentaje” y no quieren más sumas fijas como las que ya recibieron el año pasado y en el comienzo de este año, “porque aplanaron demasiado la escala”.

El gobierno municipal tendría una opinión distinta en ese punto, pero ayer fue imposible confirmarlo, porque los funcionarios no atendieron los llamados.

Losert dijo que, a diferencia de lo que ocurrió al comienzo de la cuarentena, hoy casi todos los municipales trabajan al ritmo habitual. Los únicos que permanecen con licencia son los eximidos por razones de edad o por enfermedades crónicas.

Señaló que muchos están sobrecargados y que desde hace meses está suspendido el pago de horas extra, en razón de que la ordenanza de emergencia económica. Esta norma habilita al gobierno a cambiar al personal de área o citarlo -por ejemplo- para iniciar la jornada a las 4 de la mañana cuando hay una nevada, sin que represente un mayor gasto para el municipio. Losert dijo que esa limitación estricta para el pago de adicionales también erosionó el ingreso de los trabajadores, que reclaman con urgencia una  recomposición.