Este 23 de junio, el Día Mundial de los Servicios Públicos adquiere una nueva importancia. Décadas de políticas neoliberales han incrementado la desigualdad y socavado las instituciones públicas, creando la ira popular y las condiciones para los ataques actuales. Pero es un error pensar que los ataques actuales son una mera prolongación de las décadas anteriores.
En estos momentos estamos asistiendo a un cambio del desprecio neoliberal por el Estado hacia una militarización autoritaria del mismo. Se trata de una diferencia fundamental en escala, propósito y peligro que representa una amenaza nueva y existencial para la democracia, los servicios públicos y los sindicatos. Un cambio que debemos comprender y al que debemos responder.
Los ataques a los servicios públicos, a lxs trabajadores y a nuestros sindicatos por parte de autoritarios y multimillonarios de todo el mundo no tienen precedentes. Y hay una razón por la que vienen a por nosotrxs […]. Los autoritarios persiguen a quienes prestan servicios públicos porque somos la última línea de defensa entre la democracia y la oligarquía.
[…] Cada día que lxs trabajadores prestan servicios públicos es un acto de desafío contra quienes quieren el fundamentalismo de mercado o un Estado autoritario.