Desde la FESTRAM acompañamos la lucha del gremio de base de Diamante, liderado por Carlos Zapata, que expresa la disconformidad respecto a la situación salarial de la Familia Municipal.
Las y los trabajadores, nucleados en el Gremio de Base solicitaron una recomposición del 3% con el único objetivo de sostener el poder adquisitivo frente a la inflación, en una reunión formalmente convocada por el Departamento Ejecutivo. «No se trata de un privilegio ni de una exigencia desmedida, es evitar que el salario siga perdiendo frente al costo real de vida», explicaron desde el gremio.
Hoy el salario inicial garantizado de bolsillo es de $760.000, mientras la canasta básica supera ampliamente el millón de pesos. Esa es la realidad concreta que viven las familias municipales, por eso la posición es clara:
No pedimos privilegios, pedimos no retroceder,
No pedimos más que la inflación (el mismo criterio que el municipio aplica cuando actualiza sus tasas).
Pedimos para no perder contra la canasta básica.
No confrontamos con el vecino, trabajamos para él todos los días.
Reducir el debate salarial a la cantidad de horas trabajadas es desconocer la responsabilidad social que implica el trabajo municipal. Los trabajadores no son un gasto, son quienes garantizan que la ciudad funcione todos los días.
Defender el salario no es confrontar. Es defender la dignidad del trabajo y el derecho a no empobrecerse mientras se cumple con la responsabilidad de servir a la comunidad.
Reafirmamos nuestra voluntad de diálogo, pero también nuestra firme decisión de defender el poder adquisitivo y el respeto hacia los trabajadores municipales.